Para obtener la libertad, primero hay que ser capaz de liberarse

El ego es como tu perro. El perro tiene que seguir al amo y no el amo al perro. Hay que hacer que el perro te siga. No hay que matarlo, sino que domarlo

Decidí comenzar con estos 2 pensamientos del maestro Alejandro Jodorswsky, donde encuentro la concordancia de un pensar que me delata y ha sido parte aguas de todo el trayecto personal hasta ahora.

Creer que podemos imponernos a la libertad cotidiana del crecimiento natural de las personas, me sumerge en ocasiones en delirios egoístas y no se, si mezquinos, pero prefiero justificarlos como idealistas.

Al principio resguardaba la pena de no saber estar solo, disfrazada de soledad; quizás la vanguardia generacional me sedujo con lineamientos y políticas para retener el talento evidente y otras a despreciarlo.

Es claro que sin saber todo de nada, no rodeo las culpas y el encanto de la fidelidad infinita, no lamento situaciones pero si cambiaría momentos, hay que atravesar el camino del viajero para encontrar sabiduría que nos haga ver la diferencia.

Este monstruo se ha alimentado de lo que tiene a la mano y el veneno que inyecta en cada mordida, solo descubre la verdadera figura del herido, si pensáramos en lealtad encontraríamos diferentes definiciones en cada boca, sin tener el tino correcto; si charláramos de libertad, encontraríamos un sendero de caminos dentro de un laberinto.

No hay espacios para los niveles medios, se es o no se es, tan claro como el agua, aunque al soltar una piedra en el rió, las aguas se violentaran borrando rostros y marcas. No hay tristeza, ni razones, solo decepción en un mundo que no encuentra integridad y respeto, solo crecimiento laboral y nada mas.

Recuerdo cuando no se rompían los pactos, recuerdo cuando eramos soñadores, recuerdo que no todo era dinero y fama, recuerdo que el ascenso era honesto y precavido, recuerdo cuando escuchábamos y transmitíamos conocimientos; mentores de una generación fácilmente impresionable.

Solo queda seguir avanzando, cuestionando el sentir libertador que corta con las carreras corrompidas por el sistema y que ponen en tela de juicio la lealtad.

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