Presentaciones de rap, concursos, talleres, música en vivo, deportes extremos, malabarismo y, principalmente el lanzamiento de globos de cantolla, fueron algunas de las actividades que se realizaron en la primera edición del Nirvana Festival Callejero.

Dicho evento fue llevado a cabo el pasado sábado 13 de junio dentro del Bosque de Tláhuac, ubicado en Av. la turba s/n Colonia: Miguel Hidalgo. La invitación fue abierta y sin costo para que el público de todas las edades tuvieran la oportunidad de disfrutar una tarde llena de luz. La única condición para poder ingresar, era donar tres botellas de PET por persona.

Las actividades fueron en su mayoría al aire libre, por cada rincón había algo que ver y ser mostrado. En los alrededores se encontraban distintos stands en donde se podían adquirir los globos, gorras, frituras, artesanías ó en el caso de los niños (y no tan niños), pintarse la cara de acuerdo a la caracterización que desearan.

Los concursos no se hicieron esperar. Desde temprano, decenas de jóvenes se apuntaban en las listas para mostrar sus talentos en los deportes extremos como el parkour, skate, etc.

Reggae, rap, rock y ska fueron los géneros musicales que tocaban las distintas bandas que subían al escenario. La gente bailaba y se emocionaba con cada canción y, como era de esperarse, llegó el momento en que los chavos y chavas se ponían en el centro, para así, lograr un gran slam.

El momento cumbre llegó cuando, en punto de las 7:00 de la noche, los organizadores anunciaron que era hora de soltar los globos de cantolla. Familias enteras, grupos de amigos, niños y parejas de novios, empezaron a sostener sus globos para después de un rato, poder ser soltados.

Empezaba a caer la noche y el cielo ya estaba iluminado. Globos de distintos colores, con figuras de corazón, diamantes, cubos y hasta de los Minions se veían alejarse poco a poco del lugar. Varios fracasaron en el intento, pues el aire no paraba, haciendo que los globos no pudieran volar de manera estable, a pesar de ello, era notable la emoción en cada cara, en cada sonrisa y en cada grito de cada uno de los asistentes a la hora de lanzar el suyo.

Acabando el evento, los organizadores se mostraron agradecidos con las personas que los apoyaron, principalmente el Faro de Tláhuac. Agradecieron a toda la gente que asistió, recordando que se deberían de apoyar más este tipo de eventos.

Por Laura Cordova

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